La Universidad Marcelino Champagnat realizó la Feria Ambiental UMCH, una jornada organizada por el Voluntariado Alfabetización Ambiental II para promover el reciclaje, la educación ambiental y la sostenibilidad.
Un recorrido por la creatividad y el compromiso ambiental
La Feria Ambiental ECO UMCH reunió a estudiantes, docentes y miembros de la comunidad universitaria en una jornada donde el aprendizaje se vivió de manera práctica y participativa. Organizada por los estudiantes del Voluntariado Alfabetización Ambiental II, la actividad transformó el campus en un espacio dedicado a reflexionar sobre el cuidado del medio ambiente a través de experiencias lúdicas y educativas.
Cada grupo de estudiantes instaló un stand temático en el que presentó una problemática o un tema relacionado con la educación ambiental. Antes de iniciar cada dinámica, los asistentes recibían una breve explicación sobre el contexto del tema trabajado, comprendiendo la importancia de adoptar hábitos más responsables con el entorno y cómo pequeñas acciones pueden generar un impacto positivo.

Las tapitas se convirtieron en la «moneda» de la feria
Uno de los elementos más llamativos de la jornada fue la forma de participar en las actividades. Para acceder a cada juego, los asistentes utilizaban tapitas de plástico como moneda simbólica, incentivando desde el primer momento la importancia del reciclaje y la reutilización de materiales.
Esta dinámica permitió que los participantes recorrieran los distintos stands mientras entregaban sus tapitas para participar en los retos preparados por los estudiantes. De esta manera, el reciclaje dejó de ser únicamente un mensaje para convertirse en una experiencia práctica que involucró a toda la comunidad universitaria.
Además de promover el cuidado del ambiente, la recolección de tapitas tuvo un propósito solidario, ya que estas serán destinadas al albergue Divino Niño, apoyado por las voluntarias Damas de Rojo del Hospital del Niño.
Juegos para aprender sobre el cuidado del planeta
Cada stand presentó propuestas creativas para enseñar conceptos relacionados con el reciclaje, la sostenibilidad y la protección del medio ambiente. Los asistentes participaron en juegos, desafíos y dinámicas diseñadas por los propios estudiantes, quienes combinaron información, creatividad y trabajo colaborativo para hacer del aprendizaje una experiencia entretenida.
Quienes lograban superar los retos propuestos recibían distintos premios, generando un ambiente de entusiasmo y sana competencia que incentivó la participación durante toda la feria.
Más allá de la diversión, cada actividad buscó transmitir un mensaje claro: las decisiones individuales también contribuyen al cuidado del planeta y es posible promover cambios positivos a partir de acciones cotidianas.

Educación ambiental desde la experiencia
La feria demostró que la educación ambiental puede desarrollarse de manera dinámica cuando se combina el aprendizaje con la participación activa. A través de sus propios proyectos, los estudiantes del Voluntariado Alfabetización Ambiental II pusieron en práctica los conocimientos adquiridos durante su formación y compartieron con la comunidad universitaria propuestas orientadas a generar mayor conciencia ambiental.
Este tipo de iniciativas fortalecen habilidades como el trabajo en equipo, la comunicación, la creatividad y el compromiso social, al mismo tiempo que promueven valores fundamentales para la construcción de una sociedad más sostenible.
